La trazabilidad de los alimentos, especialmente los de origen animal, es la capacidad de identificar y seguir el recorrido de un producto a lo largo de todas las etapas de la cadena alimentaria: desde la producción primaria, pasando por la transformación y el transporte, hasta su distribución y consumo final.
Este sistema permite conocer con precisión el origen, la movilización y el destino de los alimentos, así como el registro de los establecimientos, medios de transporte y movimientos dentro de la cadena productiva. De esta manera, se garantiza un seguimiento completo del proceso productivo y comercial.

La trazabilidad es una herramienta clave para el control sanitario, ya que facilita la detección oportuna de problemas de sanidad animal y alimentaria, además de que permite aplicar medidas inmediatas para proteger la salud pública. También, contribuye a mejorar la inocuidad alimentaria al asegurar que los productos se produzcan, transformen y distribuyan bajo condiciones más seguras, brindando mayor confianza a los consumidores.

La implementación de sistemas de trazabilidad fortalece la competitividad del sector agropecuario, ya que permite a los productores cumplir con las normativas y estándares sanitarios internacionales, facilitando el acceso a mercados externos y promoviendo las exportaciones.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación considera que la trazabilidad no solo es una herramienta para prevenir y controlar brotes de enfermedades, es un pilar fundamental para garantizar alimentos seguros y confiables para la población, además de impulsar el desarrollo del sector agropecuario (JG/ea)
