El acceso al agua de riego es esencial para los agricultores de las aldeas El Chilar y Santa Lucía, en Guastatoya, El Progreso. Ubicados en el Corredor Seco, donde la lluvia apenas supera los 500 milímetros anuales, contar con un sistema de riego confiable es esencial para una buena cosecha.
Ante ello, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) ejecutó un proyecto de dotación de insumos para la rehabilitación de la toma artesanal El Chilar, que capta agua de un afluente del Río Grande.

El proyecto se desarrolló por medio de personal de la Dirección de Infraestructura Productiva (DIPRODU) del Viceministerio de Desarrollo Económico Rural (VIDER). Este incluyó el revestimiento con concreto de la toma, la construcción de una estructura tipo espigón para desviar y conducir el caudal del río.
Además, una red de distribución de aproximadamente mil metros lineales, con tomas individuales en cada parcela. El sistema también incorpora compuertas que permiten desarenar y controlar el ingreso de agua sin sedimentos, lo cual garantiza un riego limpio y constante.

Con esta obra, 20 manzanas de cultivos reciben ahora agua de manera regular. Los productores de la zona se dedican a cultivos de tomate, mango, zapote, limón criollo y persa, así como de granos básicos. Todos estos productos los comercializan en mercados municipales, La Terminal y en el CENMA.
El beneficio es directo para 26 productores y, de forma indirecta, alcanza a cerca de 200 personas que dependen de esa producción. La rehabilitación de la toma mejora el acceso al riego, aumenta la productividad y fortalece la competitividad de los agricultores, contribuyendo al desarrollo económico sostenible de sus comunidades (WA/NG/ea).

