Debido a los ingresos de masas polares que causan más frío de lo normal, los perros adultos y de edad avanzada son los más vulnerables a las bajas temperaturas, lo cual les puede causar o intensificar las molestias físicas y otros problemas de salud.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la cojera o rigidez al caminar, especialmente al levantarse o después de periodos de reposo; dolor articular, disminución de la actividad física, temblores, mayor sensibilidad al frío, cambios en el comportamiento o el apetito y, en algunos casos, signos respiratorios como tos o secreción nasal.

Estas manifestaciones suelen ser más intensas en perros mayores o en aquellos que ya padecen afecciones articulares, por lo que es fundamental ofrecerles un entorno adecuado durante esta época
Como medida de prevención, se recomienda mantener a los animales en espacios cálidos, secos y protegidos del viento, evitar que duerman sobre superficies frías, reducir la exposición prolongada a bajas temperaturas y observar de forma constante cualquier cambio en su movilidad o estado general.

Ante la presencia de cojera persistente, dolor, decaimiento u otros signos, es fundamental acudir con un médico veterinario colegiado activo o de confianza, evitando la automedicación.
La Unidad de Bienestar Animal (UBA) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) hace un llamado a la población a reforzar los cuidados de sus animales de compañía durante la temporada fría y a promover la tenencia responsable, priorizando siempre la atención veterinaria oportuna para garantizar su bienestar (AG/YL/ea).

