Una oportunidad productiva para las familias rurales, al tiempo que contribuye a la protección del ambiente y a la convivencia comunitaria, es el manejo adecuado de cabras, de acuerdo con lineamientos técnicos que brinda el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), por medio de la Dirección de Apoyo a la Producción Comunitaria de Alimentos (DAPCA) del Viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (VISAN)

Especialistas recomiendan seguir dichos lineamientos, ya que mantener las cabras sueltas puede generar impactos negativos, como daños a cultivos vecinos, afectación a la regeneración de árboles al consumir retoños, mayor riesgo de enfermedades parasitarias, reproducción sin control y pérdidas por ataques de otros animales.
Por ello, el manejo tecnificado es fundamental y uno de los aspectos clave es la construcción de encierros o apriscos adecuados. Estos deben ubicarse cerca de la vivienda, lejos de nacimientos de agua y tener drenajes que eviten encharcamientos.

Los apriscos elevados permiten aprovechar las heces y la orina como abono orgánico, reduciendo costos y mejorando la fertilidad del suelo.
En cuanto a la alimentación, se recomienda ajustar la cantidad de forraje de acuerdo con el peso del animal. Importante priorizar plantas forrajeras como morera, chaya, titonia, gandul y pastos, previamente secados para evitar enfermedades digestivas.
Una cabra adulta puede requerir hasta tres galones de agua diarios, por lo que el acceso permanente a dicho recurso es indispensable.

El manejo también incluye las buenas prácticas reproductivas, como aparear a las hembras a partir de que cumplan un año de edad y tengan un peso mínimo de 70 libras, además de cuidados especiales antes, durante y después del parto.
Estas acciones aseguran crías más sanas y una mejor producción de leche, la cual puede aprovecharse desde el cuarto día posterior al nacimiento, sin afectar la alimentación del cabrito.
Estas recomendaciones buscan mejorar la productividad caprina, fortalecer la economía familiar y reducir el impacto ambiental, convirtiendo la crianza de cabras en una actividad sostenible y segura para las comunidades rurales (VA/ea).

