Los huertos urbanos y periurbanos se consolidan como una opción para fortalecer el autoconsumo y la seguridad alimentaria de las familias, incluso en espacios limitados.
Profesionales de agricultura urbana del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), indican que la principal diferencia entre ambos tipos de huertos, radica en el espacio disponible.

Los huertos periurbanos se desarrollan en terrenos más amplios que permiten preparar el suelo directamente y cultivar hortalizas con mayor libertad. En cambio, los huertos urbanos se adaptan a espacios reducidos dentro de la vivienda, como patios, balcones, ventanas o paredes.
En espacios urbanos, se recomienda optimizar cada rincón mediante macetas, estructuras colgantes o recipientes que reciban luz solar directa. Para ello, se pueden usar materiales reutilizables, como botes o recipientes plásticos, siempre que tengan al menos 30 centímetros de profundidad, lo que favorece el desarrollo de las raíces y la nutrición de las plantas.
El sustrato ideal combina tierra abonada con materia orgánica, como hojas descompuestas, para un cultivo más natural y sostenible, indicó Eber Elías, encargado de la Granja Integral Agropecuaria de la Dirección de Apoyo a la Producción Comunitaria de Alimentos (DACPA).

Entre las hortalizas recomendadas para huertos urbanos se encuentran las de hoja, que requieren menos espacio, como acelga, perejil, apio, macuy y chipilín. El riego debe ser constante pero moderado, evitando que la tierra se seque por completo o se encharque, ya que el exceso de agua puede generar hongos.
Con un buen sustrato orgánico, la fertilización intensiva no es necesaria, destacó Elías.
Para un desarrollo óptimo, los huertos deben recibir al menos cuatro horas de sol diario y un monitoreo constante para atender las necesidades de cada planta.
Más allá de la producción de alimentos frescos y saludables, la implementación de huertos urbanos y periurbanos fomenta prácticas sostenibles y el aprovechamiento responsable de los recursos del hogar (VA/ea).

