Un paso trascendental en la conservación de su biodiversidad agrícola y en la protección de su patrimonio genético ha dado Guatemala, al enviar por primera vez en la historia, semillas nacionales para ser resguardadas en la Bóveda Global de Semillas en Svalbard, Noruega, conocida mundialmente como el “Arca de Noé” de las semillas o “Bóveda del Fin del Mundo”.

Este acontecimiento representa un esfuerzo estratégico impulsado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), por medio del Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA), como parte del compromiso del Estado con la seguridad alimentaria, la investigación científica y la conservación de los recursos genéticos del país.

El envío contempla más de 900 accesiones de semillas de cultivos fundamentales para Guatemala, entre ellos maíz, frijol, ayote, bledo y dos variedades de teocintle, especies de alto valor agrícola, cultural y ambiental. Estas semillas constituyen una copia de seguridad de alto nivel, que permitirá su resguardo para las futuras generaciones ante amenazas como el cambio climático, desastres naturales o la pérdida de diversidad genética.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard es un banco subterráneo de máxima seguridad que conserva semillas de miles de cultivos del mundo bajo condiciones controladas, a temperaturas que oscilan entre menos 18 y menos 20 grados centígrados, lo que posibilita su preservación hasta por 100 años.

Con este envío histórico, Guatemala se integra activamente a los esfuerzos globales de conservación de la biodiversidad agrícola, reafirmando que la ciencia, la investigación y la planificación a largo plazo son pilares para el desarrollo rural sostenible.
Es por medio del trabajo del ICTA, que el MAGA continúa fortaleciendo la protección de los recursos genéticos nacionales, demostrando que invertir en investigación agrícola es apostar por un futuro más resiliente, sostenible y seguro para el campo guatemalteco (NG/ea).

