En la aldea Peniel, municipio de Tucurú, Alta Verapaz, 15 familias agricultoras dieron un paso importante hacia el desarrollo económico rural, al fortalecer sus capacidades productivas y ahora incursionar en la transformación de sus cosechas.
Esto ha sido posible gracias al acompañamiento técnico del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) por medio del Viceministerio de Desarrollo Económico Rural (VIDER).

Dichos productores son integrantes del Centro de Aprendizaje para el Desarrollo Rural (CADER). Además, han recibido formación práctica en el cultivo de yuca, camote y plátano, mejorando tanto sus técnicas como sus rendimientos. Sin embargo, el cambio más significativo ha sido su decisión de agregar valor a lo que producen.
Con apoyo institucional, implementaron una secadora solar tipo túnel que les permite deshidratar sus productos y convertirlos en harinas, abriendo nuevas oportunidades de comercialización a mejores precios. Este proceso no solo mejora sus ingresos, sino que también les permite diversificar su oferta y acceder a nuevos mercados.
El avance ha sido tal, que los integrantes del grupo lograron constituir su propia microempresa, con registro mercantil y una marca propia, consolidando su organización y visión empresarial.

De forma paralela, estas familias también incursionaron en la crianza de tilapia, con el respaldo técnico de la Dirección de Desarrollo Pecuario, lo que fortalece aún más su seguridad alimentaria y sus ingresos.
Para los beneficiarios, este proceso ha sido clave. Destacan que el acompañamiento técnico y la capacitación recibida han sido determinantes para mejorar su productividad y abrir nuevas oportunidades para sus familias.
Este tipo de iniciativas reflejan cómo el fortalecimiento de capacidades, la tecnificación agrícola y el impulso al valor agregado pueden transformar la vida de los pequeños productores, promoviendo un desarrollo rural más sostenible e inclusivo (NG/ea).

