En el Centro Educativo Regional de Occidente “Dra. H. C. Elisa Molina de Stahl”, del Comité Benemérito Comité Pro Ciegos y Sordos de Guatemala en Quetzaltenango, sembrar una semilla hoy significa mucho más que aprender a cultivar, representa una oportunidad real para aprender, crecer y alimentarse mejor.
Como parte del proyecto FORTIFIK2, estudiantes con discapacidad auditiva y visual recibieron insumos agrícolas para la implementación de huertos pedagógicos inclusivos, que son impulsados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA).

Esta acción demuestra que la agricultura es un espacio abierto para todos, donde cada persona puede participar y aprender.
Con semillas, herramientas y abonos orgánicos, las y los estudiantes iniciarán su propio cultivo, fortaleciendo conocimientos acerca de la producción de alimentos, cuidado del medio ambiente y alimentación saludable, gracias a una experiencia práctica y cercana a su realidad.

Además, este huerto representa una fuente importante de alimentos nutritivos para los estudiantes, ya que el centro educativo no forma parte del Programa de Alimentación Escolar, convirtiendo cada cosecha en un aporte directo a su bienestar.
La iniciativa fue articulada por la Agencia Municipal de Extensión Rural (AMER) de Quetzaltenango, en coordinación con Alimentos S.A. y la Dirección de Cohesión Social de la municipalidad, sumando esfuerzos para generar oportunidades concretas en la vida de los estudiantes.
Más que un espacio de aprendizaje, el huerto se convierte en un lugar donde la inclusión se vive de forma cotidiana, promoviendo la participación activa, el respeto y la equidad en la comunidad educativa (VA/ea).

