Hay mujeres que se levantan antes del amanecer, trabajan la tierra, cuidan a sus hijos y sostienen la economía de comunidades enteras, muchas veces sin que nadie lo cuente ni lo reconozca. Hoy, Brasilia fue el escenario internacional para el lanzamiento regional del Año Internacional de la Agricultora 2026.
Este es un reconocimiento declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas y presentado por primera vez a nivel regional, en el marco de la 39ª Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe.

La ministra de Agricultura, Ganadería y Alimentación, María Fernanda Rivera Dávila, en su alocución puso sobre la mesa una realidad que en Guatemala se vive de cerca: la mujer agricultora no solo produce, también transforma, comercializa, lidera hogares y carga con todo el trabajo de cuidados que, la mayoría de las veces, no se ve ni se paga.
En muchas comunidades del país, dijo Rivera Dávila, la migración masculina ha dejado a las mujeres como las principales cabezas de producción, asumiendo responsabilidades que van mucho más allá del campo.

“Las políticas públicas deben diseñarse desde la mirada y experiencia de las mujeres. Celebro y felicito la iniciativa de la FAO de declarar el año de la agricultora para poder visualizar la complejidad de su contribución en el mundo y en nuestra región”, señaló Rivera.
La ministra señaló que el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación destina aproximadamente el 72% de su presupuesto para un trabajo directo con mujeres del campo. Esta cifra refleja no solo la realidad del país, donde las féminas lideran gran parte de la producción comunitaria, sino también una decisión política clara: invertir en quienes sostienen la alimentación familiar y el desarrollo rural.
Este lanzamiento regional marca el inicio de un año dedicado a visibilizar, valorar y fortalecer el trabajo de las agricultoras en toda su diversidad. Mujeres que, como lo dijo la ministra Rivera, llevan sobre los hombros y en el corazón la nutrición de la población guatemalteca (NG/ea).
