El chile jalapeño se consolida como uno de los cultivos con mayor potencial productivo y comercial en Guatemala, especialmente en las regiones con climas cálidos y templados, en donde existen condiciones de riego y suelos bien drenados.
Este cultivo, que se establece principalmente a partir de almácigos y se trasplanta cuando las plántulas alcanzan entre 15 y 20 centímetros de altura, requiere temperaturas que oscilan entre los 18 y 30 grados centígrados, adecuada exposición solar y un manejo técnico cuidadoso para garantizar buenos rendimientos.

Por su versatilidad en el consumo —tanto en curtidos como en salsas y productos procesados—, el jalapeño representa una alternativa rentable para pequeños y medianos productores, contribuyendo a la diversificación agrícola y al fortalecimiento de la economía local en distintas regiones del país.
Su producción responde a una creciente demanda del mercado nacional, lo que posiciona a este cultivo como una opción estratégica dentro de los sistemas productivos agrícolas de Guatemala (JB/ea).

